
El Dr. Gustavo Ávila Montes es un médico e investigador hondureño cuya trayectoria de más de 30 años personifica el impacto de la ciencia aplicada a la salud pública. El Dr. Ávila ha dedicado su carrera al estudio y control de las enfermedades vectoriales, en particular el dengue y la enfermedad de Chagas, transformando la investigación en campo en políticas públicas que han ayudado a mejorar la calidad de vida de miles de personas en Honduras y otros países de Centroamérica y el Caribe.
Transformando la investigación en políticas nacionales
El trabajo del Dr. Ávila se caracteriza por un impacto tangible en el sistema de salud hondureño. Los resultados de sus investigaciones sobre Chagas no solo se quedaron en publicaciones científicas, sino que sentaron las bases para la creación del Programa Nacional de la Enfermedad de Chagas en Honduras. Como su primer director, el Dr. Ávila lideró la implementación de intervenciones a gran escala en la zona sur del país, una región con una carga histórica de endemicidad.
El trabajo coordinado entre el Programa Nacional de Chagas de Honduras y las Iniciativas Subregionales de la Organización Panamericana de la Salud, logró avances significativos en la prevención y el control de la enfermedad de Chagas. En 2010, el país eliminó al insecto Rhodniusprolixus, responsable de la transmisión de la enfermedad en gran parte de Centroamérica, reduciendo así el riesgo para miles de personas en las zonas más afectadas.

Capacitación de promotores de salud rurales de la Comunidad La Sampedrana en prevención de la enfermedad de Chagas en Comayagua, Honduras. Foto cortesía del Dr. Gustavo Ávila Montes
De igual manera, los estudios liderados por el Dr. Ávila sobre la efectividad de los programas escolares para la eliminación de criaderos de mosquitos fueron tan contundentes que el Ministerio de Salud los incorporó en el Programa Nacional de Dengue, extendiendo estas acciones a las principales ciudades del país. También ha puesto a disposición su experiencia en salud pública para la atención de catástrofes naturales como el paso del Huracán Mitch en 1998. En ese entonces, dirigió el primer proyecto de investigación de brotes de enfermedades transmisibles en Honduras y formó a equipos de investigación en todo el territorio nacional.

Gustavo identifica larvas de Aedes aegypti con docentes de Peña Blanca, Cortés, que participan en el Programa Ambiental Escolar contra el dengue. Foto cortesía del Dr. Gustavo Ávila Montes.
Su liderazgo se ha extendido también a la cooperación internacional, colaborando estrechamente con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la USAID durante crisis sanitarias como la epidemia de Zika.
El impulso del TDR: así inició su carrera en la investigación en salud
El vínculo del Dr. Ávila con el Programa Especial de Investigación y Capacitación en Enfermedades Tropicales (TDR) fue la chispa que encendió su motor investigativo. En 1990, a su regreso a Honduras luego de culminar sus estudios de maestría en Estados Unidos, recibió la invitación del investigador Dr. Carlos Ponce Garay para participar en una iniciativa financiada por el TDR que buscaba evaluar nuevas herramientas contra la enfermedad de Chagas: la pintura insecticida y el pote fumígeno.
Con su primera subvención(grant) de investigación del TDR, el Dr. Ávila estudió la aceptabilidad de estas herramientas en las comunidades. Poco después, una segunda subvención del TDR le permitió evaluar un programa escolar para el control del dengue, diseñado a partir de su experiencia previa con los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) en Puerto Rico. "Logramos demostrar la efectividad del programa escolar como herramienta complementaria para el control del dengue y para promover la participación comunitaria. Esto impulsó mi carrera y me llevó a incursionar en otros campos de la salud pública", recuerda el doctor.
Ciencia con rostro humano y empoderamiento comunitario
Para el Dr. Ávila, la participación comunitaria es el eje central de cualquier intervención exitosa. Su labor ha abarcado desde la supervivencia infantil en el occidente de Honduras —donde coordinó programas educativos radiales para mejorar la nutrición en zonas rurales de difícil acceso— hasta la salud reproductiva.
Una de sus experiencias más satisfactorias ha sido el estudio de los factores de riesgo en el embarazo adolescente. Bajo su dirección, se implementó un programa que alcanzó a más de 20,000 jóvenes en sectores urbanos marginales. "Fue muy edificante observar el nivel de empoderamiento de estos jóvenes para la toma de decisiones y verlos perseverar en sus proyectos de vida", afirma con orgullo.
Liderazgo y visión de futuro
Además de su impacto directo en las comunidades, el Dr. Ávila se ha destacado por su compromiso con el fortalecimiento del talento humano en salud. Como exdirector regional del Proyecto Centroamericano de VIH, impulsó la democratización del conocimiento para el personal de salud mediante plataformas digitales y cursos en línea.
Recientemente, en 2024, dirigió el componente de comunicación de riesgos bajo el marco de Una Salud para el proyecto global Meeting Targets and Maintaining Epidemic Control (EpiC) (Cumplimiento de objetivos y mantenimiento del control de epidemias), financiado por el Departamento de Estado de EE. UU. y PEPFAR, entrenando a nueve mesas de trabajo intersectoriales en Honduras en comunicación del riesgo y participación comunitaria, y brindando asesoría técnica al “Comité de comunicación de riegos y participación comunitaria” de la Secretaría de Salud de Honduras.
Adicionalmente, el Dr. Ávila continúa su labor como mentor de jóvenes científicos, promoviendo la investigación de la implementación como la vía más efectiva para resolver problemas de salud locales.Al reflexionar sobre el futuro de la investigación en salud en Latinoamérica, el Dr. Ávila es claro: la investigación local es la brújula que debe guiar el sistema científico y académico. "El futuro de la investigación deberá centrarse en la innovación tecnológica para superar las desigualdades históricas y mejorar la calidad y el acceso a la atención en salud. Necesitamos investigaciones útiles, pertinentes y sostenibles, que respondan a los desafíos reales de salud pública de nuestros países, con un compromiso de gobernanza compartido entre gobiernos, academia, el sector privado y organizaciones de salud".
